Un dia.
Un dia, no recuerdo cuando, no recuerdo como, decidí tener un jardín, si, lo decidí, era pequeña,
no sabia que eramos pobres, en realidad no sabía muchas cosas, fue atrás del baño,
cogí para ese entonces lo que para mi eran 3 metros, hoy creo que fue 1 metro de largo y
de ancho pues 40 centimetros, el caso es que cogi ese pedazo de tierra, no recuerdo si pedí
permiso, no recuerdo si se lo dije a alguien, solo hoy con 22 años se que fue la mejor actividad
que pude haber hecho en toda mi vida, si, en toda esta vida, recuerdo que fue la primera cosa
queme hizo tener responsabilidad, me hizo querer encargarme de algo, me hizo querer cuidar,
me hizo querer. Aquel jardín representaba muchas cosas, para empezar fue algo nuevo,
me levantaba todas las mañana a ver como iban creciendo, como aquellas semillas se iban
transformando en algo más grande y verde, siempre era verde, y me gustaba, me gustaba mucho,
demasiado, y todo eso se queda corto, hay veces me costaba respirar, ¿y saben que?
me iba a mi jardín, y cuando estaba inclinada, y encorvada, era lo más segura que me sentía,
no sabía ni lo que sentía, si alguien me lo hubiese preguntado ahi mismo, no hubiese podido
responder, porque me quedaba callada, y ¿porque me quedaba callada?, porque tenia muchas
ganas de llorar, realmente tenía muchísimas ganas de llorar y yo no sabia porque, hoy tambien se
porque, jajajaja, pero bueno sigamos, en medio de ese silencio, había veces en las que se
derramaban lagrimas de mi rostro, y como dije no sabia porque, era el instinto de supervivencia
imagino, que me hacía dar grandes respiros para poder tranquilizarme, tenía miedo que me
escucharan y cuando me preguntaran que porque llorase no supiera qué responder,
no era todos los días, pero si era en ese lugar, después de eso, sonreía, y las miraba,
las contemplaba como la mejor mama viendo a sus pequeños crecer,
me empezaban a doler las rodillas asi que solo me sentaba, en la tierra, esa era mi rutina de casi
todas las mañanas, durante el dia siempre las regaba, si, yo no sabía cuidar plantas, pero eran
mis bebes y se que tenian sed, así que siempre les daba agua, siempre, algunas veces que no lo
hacía era pues que me entraba el miedo a que se muriesen, como mamá me decía que las mataria
si les echaba demasiada agua, el caso es que crecían fuertes y bonitas, entonces lo estaba
haciendo bien, si ellas estaban así, era gracias a mi, y que todo estaba bien, tenía muchos
arbustos, inclusive un día que pasaba por la casa de una señora que tenía muchas plantas, pues
me robe algunas, yo solo pense que tenia muchas y si me llevaba unas cuantas pequeñas no se
daría cuenta y además yo las cuidaria muy bien, y asi fue, me las lleve, nadie se dio cuenta,
no se lo dije a nadie, ellas crecieron hermosas, todas crecían hermosas, y cuando había mala
hierba, como decia, no entendía porque debía de arrancarlas si tambien viven, si solo nacen,
además había tierra suficiente para todas, tenia agua para todas, porque ellas debían matar
a las otras, no lo entendía, pero bueno, igual no las sacaba.
siempre que podía llevaba a las personas a ver mi hermoso jardin, me gustaban que las vieran,
por las tardes les contaba a las chicas lo que me pasaba, hay veces en la escuela, hay veces en casa,
quería creer que me escuchaban, quería creer que me entendían,
yo quería creer que ellas eran mis amigas, y así fue, no tarde mucho en sentir su presencia,
ellas fueron parte de mi normalidad, no aquella en que solo crecen, las mantienes vivas,
adornan tu casa, puedes llamarte ecologista y te sientes bien. ellas eran todo para mi,
como yo lo era todo para ellas, era así, lose. Estaba triste, mis amigas me ponían feliz, estaba
feliz y estaba con ellas, puedo decir que la más profunda decepción ocurre cuando esperaba
que ellas en algún momento me dijesen algo, alguna vez deseaba desde lo profundo de mi ser que
ellas respondiesen a lo que les contaba, a todo lo que les preguntaba, y después de la tristeza,
me enojaba, ¿porque? ,era la respuesta la gran mayoría de veces a lo que sentía. porque no pueden
hacer un esfuerzo y hablarme, se supone que somos amigas, yo guardaría su secreto, como ellas
guardaban los míos, se los juraba, se los prometí, jamás se lo diría a alguien, pero ellas nunca
decían nada, lo acepte, acepte que no confiaban en mí, pero me escuchaban y siempre estaban
ahí para mi. revolvía su tierra para que no se endureciera, les sacaba los bichos, malditos bichos
que solo las atacaban porque ellas no se podían mover, las odiaba. pero mientras yo estuviera ahí,
nadie les haría daño. Un día ocurrió algo impredecible, algo que jamás se me ocurrió que pasaría,
el día transcurrió como siempre, salí a jugar con mis amigos del barrio, estuve en casa, por la
tarde, veía el televisor, tuvimos lonche, cenamos, estuve en cama ya para dormir hasta que lo hice,
horas más tarde la pelea de unos gatos me levanto, se gruñeron de lo más fuerte, sentí miedo,
mi pequeño corazón empezaba a latir, las pelea iba cambiando de lugar, podía oír cómo se movían,
hasta que pasó, lo que en mi desesperación pedía a el vacío de esa noche que no pase, la pelea de
esos gatos callejeros, el ruido venía de mi jardín, lo sabía, la distancia, podía saberlo, venia de
ahi, ¿o tal vez no?, pero si, venia de ahí, solo están peleando era lo que pensaba para
tranquilizarme, ya se iran, se irán, y seguían, seguían, ellos seguían, entonces llegó la resignación
de solo pedir por favor, por favor, por favor, ¿a quien? ¿ aque?, pero seguía pidiendo por favor,
rogaba que por favor, por favor, hasta que me quede dormida.
Un día me quede viendo mi jardín destrozado, literal estaba destrozado, todas estaban rotas,
mis maíces que estaban prominentes, grandes y fuertes, estaban rotos, tirados en el piso,
mi sandia,
todas, todas estaban destrozadas, y yo, sentí pena, tristeza, me dolía mucho el corazón,
me dolía el alma, le dije a mamá que aquellos gatos habían roto mi jardín, que mirase
como lo habían dejado, no recuerdo que me respondió, tal vez fue porque no fue la respuesta que
quería, cuando la veía, mi medio hermano me dijo que si iba a llorar, ¿ solo por eso?,
y que no lo hiciera, fueron las palabras más horribles que escuche en mi vida, las palabras más
asquerosas, más despiadadas, fueron las palabras que más odio hasta el día de hoy, le respondí y
le grite dos cosas, le grite que si, que iva a llorar porque las habían dejado feas, aquellos gatos
habían maltratado a mis plantas, lo mire con la repulsión más elevada posible, y porque mierda le
debería importar a el si llorase, que se joda, que se joda el y el jardín, pero todo eso en mi cabeza,
esa fue la primera respuesta, la segunda fue que no, que porque lloraría, solo se rompieron, tome un
fuerte respiro y me fui de ahí, me quede en silencio nuevamente, mi sorpresa fue que podía
calmarme cuando sentía que el dolor era más grande que mi pequeño cuerpo, más grande que todos,
que me mataba pero ahí estaba, en silencio, cuando gritaba de dolor.
Un día me fui dejando aquel jardín que tanto amaba, roto, como mi corazón,
también deje atrás a mi hermano, solo ahí supe que no lo amaba. porque lo que yo amaba,
había muerto y no le había importado a nadie, y nadie quería que también no me importase a mi.
Un día el mundo me dijo que no me amaba, que no me quería, que nadie lo haría,
y que los que yo creía que lo hacían, más temprano que tarde me demostrarían que no lo harían.
Un día me quede sola y en silencio.
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